miércoles, 1 de julio de 2015

El ático - Cap.1


- Como sabe, al principio me parecía que era una habitación de hotel. Una buena habitación. Incluso lujosa. Con unas cortinas rojas… Ahora en cambio creo que es un apartamento. Un ático. Con persianas mallorquinas. Hay una butaca de un tejido estampado donde suelo dejar el bolso. Y, por supuesto, una cama grande con muchos cojines. También hay una pequeña nevera donde tenemos agua y vino blanco… Sí. Es un ático. Estoy segura.

- ¿Cuándo ha estado por última vez en ese “ático”?

- Esta misma mañana. Estaba haciendo la compra y de repente estaba allí. Tumbada sobre la cama. Esperándolo.

- No es la primera vez que lo espera. ¿Cómo le hace sentir el tener que esperarle?

- No es algo que me preocupe. De hecho cuando ha llegado he bromeado un poco. Le he dicho: “hoy no habrá tiempo para hablar”. Y me ha dicho “me vuelves loco”. Y yo le he dicho “ven a la cama que tengo hambre de ti”. Se ha quitado los zapatos y ha venido en seguida. Me ha mordido el labio inferior. Él también tenía hambre de mí.

- Y, dígame, cuando “ha vuelto”, ¿aquí todo estaba en orden?

- Sí. Como de costumbre. Ya estaba en casa sacando la compra de las bolsas, exactamente todo lo que tenía que comprar. Es como si el tiempo en que estoy allí, aquí estuviera en modo automático. Pero me inquieta, me sigue inquietando. No olvide que es por eso que decidí venir a hablar con usted.

- Bien. Seguiremos hablando en la próxima sesión. 

2 comentarios: