lunes, 6 de julio de 2015

La llave - Cap. 3


- Acomódese. ¿Le sirvo un poco de agua?

- Sí, gracias. Ha sucedido algo importante. Ayer estuve en el ático. Él estaba diferente. No tenía barba.

 - Pero aún no sabe cómo es su cara, ¿verdad?

- Eso no tiene nada que ver. 

- Le gustaba más con barba...

- No entiende nada. Ese no es el tema. El tema es que ese cambio me hizo pensar en la vida que tiene fuera del ático. A estas alturas es obvio pensar que soy la amante… Es la explicación más lógica. No sé cómo puedo vivir con eso y ser tan feliz, pero lo soy. Allí lo soy.

- Sin embargo no es usted, la del ático…

- Pues siento que soy yo. En fin, fingí que lo de la barba no me importaba. Pero él se dio cuenta... Me conoce muy bien. Se encerró en el baño y al salir se había pintado una barba con mi lápiz de ojos. Me hizo reír. Nos reímos siempre tanto. Y luego hicimos el amor.

- Es la primera vez que usa la expresión “hacer el amor”, entiendo que haya dicho que era algo importante…

- No lo decía por eso… Ahora viene lo importante. El vestido que llevaba ayer en el ático, lo he reconocido, es uno que me compré hace más de un año, pero que no he llegado a estrenar. Lo he buscado y efectivamente, estaba en mi armario, con la etiqueta.

- Bueno, tal vez se sirve de las cosas que conoce para crear ese mundo…

- Escúcheme. El vestido tiene un bolsillo. Y en ese bolsillo he encontrado esta llave. Una llave que no había visto jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario